24 de octubre de 2016

Muerte en La Fenice

Autor/a: Donna leon
Título original: Death at La Fenice
Traductor/a: Ana Mª. de la Fuente
Edición: 6ª ed.
Lugar de edición: Barcelona
Editorial: Seix Barral (booket)
Año de edición: 2011
Número de páginas: 303
ISBN: 978-84-322-1748-7

Muerte en La Fenice es uno de los libros que me regalaron las pasadas Navidades y, aunque lo leí hace tiempo, tenía la reseña por ahí perdida pero haciendo limpieza entre papeles la encontré y aquí está el primer caso del comisario Guido Brunetti con el que Donna Leon obtuvo el Premio Suntory a la mejor novela de intriga.

Todo comienza cuando el público del teatro La Fenice espera en silencio a que el maestro Wellauer vuelva a subir al podio para continuar disfrutando del tercer y último acto de La Traviata. Sin embargo, la puerta del foso de la orquesta permanece cerrada haciendo que los músicos se impacienten y comiencen a cuchichear al ver que, pasados unos minutos, la puerta sigue sin abrirse.

El gerente del teatro acude al camerino de Wellauer y lo encuentra sin vida y con una extraña mueca en la cara. Tras subir al escenario para anunciar que la representación continuará a cargo de otro director, pregunta si hay algún médico en la sala y, cómo no, lo hay. Una mujer levanta la mano y acompaña al gerente al camerino para certificar la muerte del maestro pero le llama la atención el olor a almendras que impregna la estancia y sugiere llamar a la policía.

Cuando el comisario Brunetti y sus hombres se presentan en La Fenice le pregunta a la doctora cuál es la causa de la muerte y ésta responde que envenenamiento por cianuro. A partir de ahí se inicia la investigación donde los principales sospechosos son, por un lado, la esposa de Wellauer –una mujer muchísimo más joven que el maestro y a la cual se vio salir del camerino poco antes del comienzo del tercer acto- y, por otro, Flavia Fratelli -la soprano que interpreta a Violetta- que había estado discutiendo con Wellauer antes de su actuación.

Durante la investigación Brunetti descubrirá que Wellauer, a parte de ser un genio de la música, dejaba mucho que desear como persona ya que se había relacionado con los nazis, odiaba a los homosexuales, era mujeriego y un déspota que imponía su propia ley. Motivos más que suficientes para granjearse unos cuantos enemigos pero ¿suficientes como para acabar con su vida? No, pero sí el oscuro secreto que ocultaba Helmut Wellauer y que sólo conocía su asesino.

¿Qué ocultaba y quién tenía motivos más que suficientes para asesinarlo? Si quieres saberlo el comisario Brunetti te tiende la mano para que le ayudes a descubrirlo.

Antes de comenzar a leerlo busqué opiniones en la blogosfera y, aunque unos lo suben al cielo y otros lo bajan al infierno, a mí me ha gustado no sólo porque me ha sorprendido el final y la actitud que adopta Brunetti al descubrir la verdad sino porque Donna Leon me ha hecho volver a la ciudad de los canales con sus vaporettos, su magnifico Ponte di Rialto, las iglesias, las calles estrechas y su particular niebla que hace ver fantasmas cuando te topas con cualquier viandante.

Aunque las descripciones de la ciudad son buenas –no en vano la autora lleva viviendo años en ella- y, como decía, me han encantado, tengo que reconocer que se recrea demasiado en ellas en detrimento de una acción demasiado pausada que se acelera en las últimas páginas con un final tremendo pero que ha hecho que no estuviera pegada al libro de principio a fin y en una novela de este género para mí es primordial.
Una cosa que me ha llamado la atención es el personaje de Brunetti que, a diferencia de otros, no tiene una familia rota o problemas personales que interfieran en su trabajo sino que está felizmente casado y es padre de dos hijos con los que mantiene una relación normal y corriente como cualquier otro padre con hijos adolescentes.

Respecto al estilo literario de la autora decir que es sencillo, sin artificios y de lectura amena y, aunque se han mantenido algunas expresiones en italiano, tengo que decir que me ha chirriado un poco que algunas palabras se repitan –supongo que será debido a algún error de revisión- y que algunos párrafos se hayan traducido literalmente del italiano sin darle forma para adaptarlo al castellano.

Pese a todo, reconozco que he pasado un rato agradable y he disfrutado de esta primera toma de contacto con la obra de Donna Leon por lo que no descarto leer algún caso más del comisario Brunetti.

Fuente imagen de la portada: http://imag.lecturalia.com/blog/images/2009/04/id_3003_fenice.jpg
Fuente iamgen Venecia: http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/02370/Venice-winter_2370349b.jpg

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